A «correr el hornazo»

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La Semana Santa fuentidueñera finaliza como en todos los lugares el Domingo de Resurrección. Tras la celebración religiosa comienza la más lúdica y esta tiene que ver con la gastronomía dulce de Fuentidueña. Los días previos al Domingo de Ramos ya huele a bollo hornazo en las casas y sobre todo en el horno de pan de la localidad.


Son días intensos, antaño solo en los hornos de pan del pueblo y ahora, también en las casas de los más expertos vecinos. Son ellas, las madres y abuelas, las cuidadoras de la receta centenaria que mezcla ingredientes sencillos para convertirlos en hornazo tras unos minutos en el horno. De ahí su nombre que no debe confundirse con el de otras partes de España donde es una especie de empanada salada.
Lo mejor y más esperado, después de haberlo probado y dado el visto bueno durante toda la Semana festiva, es poder correrlo en el campo con amigos o familiares. Y ello lleva implícito cascar el huevo cocido que lleva en el centro. Este suele acabar estrtellado -cascado- en la frente del más nuevo o despistado del grupo.


Este 2022 nos ha dado la oportunidad de hacerlo de forma normal en un domingo de temperatura espectacular inicio de una esperada primavera. El 24 de abril y por fin, el campo se convirtió en merendero, para degustar este dulce típico de la Semana Santa fuentididueñera.
La tradición, con matices en forma y fondo, se celebra también en otros pueblos de la comarca como Carabaña, Estremera, Perales de Tajuña, Tielmes, Valdelaguna, Valdilecha o Villarejo de Salvanés.

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