Bruce Springsteen. The Boss. El Jefe (I)

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Pedro A. Mora

Hablar, escribir de Bruce Springsteen son palabras mayores porque desde mi punto de vista es mencionar al Leader de la música Rock. Ahí están sus poderes. Desde el 1973 ha publicado veintidós álbumes, ha compuesto más de 300 canciones y ha superado las ventas en 120 millones de copias. En España ha dado más de 50 conciertos. Es un referente mundial.

Le llevo en el coche, le escu­cho haciendo ejercicio, leyendo… las tareas de casa son más llevaderas, si de fondo se escuchan sus canciones. Ahora es más fácil, solo tienes que decir “Alexa ponme…” y sale Sprinteengs con sus canciones, sus conciertos. Como si estuvieras en directo. Un disfrute en estos tiempos “dubitativos”

Descubrí el Rock Country en la adolescente escuchando aquella música de madrugada con mi amigo Luis y en mis tiempos de estudiante de FP Agraria junto a mi compañero Nando, un chico francés hijo de un zamorano emigrante que le mando de París a Zamora. Eran tiempos del Mayo Francés del ´68. Después, en la mili, conocí a Juan. Su padre regenta­ba una agencia de producción artísti­ca y allí escuchábamos aquella músi­ca que nos entusiasmaba. El mensaje, me lo traducía él o me apañaba con el diccionario español-inglés, palabra a palabra. ¡Qué suerte tienen nuestros nieto@s de entender las letras! La música rockera por sí sola te hace vibrar, mucho más cuando te llegaba el mensaje. Automáticamente identifi­cabas los orígenes de aquella música. Procedía de los Cleeden Clarwater Revial, de Bob Dylan…. Merce entu­siasta de la música me tenía al corriente de la música moderna de Elvis, los Beatles, los Rollings y de los grupos españoles, Brincos, Bravos, Sirex, Serrat… a través de los 40 Principales con Joaquín Lupi, de aquellos primeros años juveniles.

Springsteen componía actuan­do el solo. Con su primer grupo The Castiles, ya se le empezaba a cono­cer. En su ir y venir por los clubs de la costa oeste, fue descubierto por John Landau en la revista Rollings Stone. Comentó que había descubierto al nuevo Dylan y Appel después de verle actuar solo con su guitarra. En una sala de Nueva Yorh escribió en el Time y Newsweek -“He visto el futuro del Rock”-. Su nombre es Sprinteengs. John Hamomond, el productor musi­cal más importante del siglo XX, le invitó a grabar en su estudio y le apa­drinó. Publicó algunos discos con cierto éxito pero fue Born To Run -Nacido para correr- la canción que le dio el espaldarazo que contagio a aquella generación rebelde que soñaba con una sociedad distinta, libre de ataduras y de injusticias sociales y políticas; aquella generación con ansias de conquistar el mundo en busca de libertad, de progreso. Con su mensaje Bruce Springsteen representaba a una juven­tud inquieta de clase trabajadora; sus canciones abrían nue­vos horizontes, sueños de esperanza, de justicia, de libertad…

The Boss, como se le apodó, nació en Freehold, Nueva Jersey, en una familia católica de clase trabajadora, de ascen­dencia irlandesa e italiana. Vivía en una casa común donde habitaban abuelos, hijos y nietos, varias unidades familiares. Fue a la escuela primaria y al instituto. Su ilusión desde niño era la música y su sueño tener una guitarra. Haciendo trabajos y con la ayuda de su madre, adquirió una, aprendió solo a tocarla. Componía sus canciones con letras de la vida cotidia­na, pensando en una sociedad distinta y lo trasmitía en sus actuaciones y grabaciones actuaba haciendo giras por los locales de la costa de Nebraska. Se le empezó a conocer en los programas radiofónicos del Top40 entre los djsc-jockey de los programas radiofónicos. Ya desde que grabó su primer sin­gle, sufrió algunos contratiempos con los agentes usureros. Formó la E. Street Band -La Banda de la Calle- con músicos conocidos y su inseparable Clarence Clemons (Big Mas), el gran saxofonista que fue su brazo derecho y sostén de la banda. Le conoció un día actuando en solitario en un club. Clarence se puso a tocar el saxo a su lado y desde entonces juntos, solo les separó la muerte de Big Mas. Bruce se erigió como jefe. Él firmaba los compromisos y él se encargaba de recibir lo pactado dando a cada uno del grupo su remunera­ción. Esa era su responsabilidad como líder y así quedó, entre ellos como The Boss.

Es indiscutible que el éxito de Bruce, de sus canciones está en la proximidad, en la identidad, en la similitud de las vivencias de muchos de aquellos jóvenes que veían su propia vida reflejada en los mensajes de sus letras. Todavía hoy como entonces contagia The River -El Río- que a alguno nos llevaba, nos lleva, a los baños en la Pradera junto a aquel inmenso álamo negro. My Hometown -Mi pueblo- lo vivido desde la infancia, Dancing in the Dark -Bailando en la oscuri­dad- que te lleva a las discotecas de entonces, Garden Secret -Jardín Secreto- a los domingos del verano en la Terraza Jardín, Pay Me My Money Down -Pagame mi dinero- recuerda aquellos sueldos de miseria, On a Sunny day -Un día soleado, Tougher Tan The Rest Melodia que canta con Patti, su mujer,… Te sientes identificado con su rebeldía, con su mensaje de paz, de amor, contra la guerra, contra el racismo, su sensibilidad cuando asiste su madre al concierto y se marca un baile con ella, cuando invita a subir al escenario a chicas, a niñ@s de las primeras filas cantando con ellos; los asistentes se sienten abrazados por él. O cuando se fija en los mensajes que le muestran y los enseña al público, como el que le ofrecieron los vecinos de Peralejo de las Truchas en el concierto del Bernabeu, municipio que le nombró Hijo Adoptivo. Una bonita historia, que habrá que contar… a todos los admiradores de Springsteen. A mi amigo Vicente Zafra.

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