Dulcinea

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Eusebio Morales

Veo y leo en la última edición de esta revista la noticia sobre el nombre dado a la Casa de la Cultura de Fuentidueña y creo que debo dar mi opinión.

La verdad, no asocio nuestro municipio con la obra de Cervantes ni con los lugares donde se desarrolla. Estas andanzas del libro de caballerías fueron realizadas por La Mancha, pueblos de la provincia de Ciudad Real. En este nuestro municipio lo único que tenemos de La Mancha es el apodo de Manchegos en una de las familias del municipio, a la cual con mucho orgullo pertenezco.

Creo que puedo dar mi opinión sobre este tema. Me parece que si queríamos dar un nombre a la Casa de la Cultura se le podía haber dado un nombre más acorde a su uso; se le podía haber puesto el nombre de esa gran escri­tora a la cual se le concedió una de las avenidas principales del municipio (Avenida Elena Soriano) en reconocimiento a su labor de escritora y por haber nacido en Fuentidueña de Tajo, con tendencias y pensamientos de izquierda, y además estando situado el edificio Casa de la Cultura en esa misma avenida que le da nombre. Pienso por lo cual que podía haber sido una candidata al título. Otra persona podría haber sido otra gran escritora recientemente fallecida, Almudena Grandes, la cual hace mención en uno de sus libros a Fuentidueña de Tajo. Ella, la escritora, tachada de roja, podría haber tenido su nombre en un municipio que se enorgullece de ser rojo y muy de izquierdas. Creo que se ha perdido la oportunidad de demostrarlo.

También y si quisiéramos hermanarnos con los pueblos por donde discurren las andanzas de Don Quijote y su fiel Dulcinea del Toboso, podría haberse llamado Cervantes, y haber fomentado así el dicho. Habiendo nacido en Alcalá de Henares, viviendo en Madrid, paso por Fuentidueña en su viaje para participar contra el imperio Turco-Otomano en la Batalla de Lepanto, de la cual le vino el apodo de Manco de Lepanto. O bien que cuando estuvo encarcelado en Argel fue liberado de su cautiverio y regresó a España dirección Denia, Valencia, Fuentidueña de Tajo, Madrid. Por eso doy mi opinión con respecto al nombre adjudicado.

No obstante me parece que es un gran honor y un placer que alguien piense en el municipio para su embellecimiento y mejora, pero ya que según dice la noticia dichas escultu­ras donadas han tenido que pasar por una fase de restaura­ción, podrían haberse acondicionado para ser expuestas en el Monumento al Labrador o incluso en el del Trabajo ya existentes.

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