El Día de la Tortilla

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Daniel de la Plaza

Para los que somos de Fuentidueña siempre ha sido “El Día de la Tortilla” y es así, al menos yo, como lo recuerdo. También recuerdo familia, amigos, primos y mucho sol. Campo, mesas ple­gables y varios termos de café. Al final la excusa, como en muchas de nuestras tradiciones es reunirse para charlar y para comer, eso sí que nos gusta. Cuando crecí me gustaba incluso más. Veníamos hambrientos del instituto y como buenos niños de pueblo, corríamos al campo. La pena era que coincidiese con algún examen al día siguiente. Varios años tuve esa mala suerte y aún recuerdo el sentimiento de tener que irme pronto a casa “El día de la Tortilla”.

En los años posteriores descubrí que esta tradición no era solo fuentidueñera. Se conoce como jueves lardero, jueves gordo o incluso jueves graso y en cada zona de España se hace de una manera. Aquí, lo importante es coger una tortilla, un chorizo, un trozo de jamón, un buen pan y una naranja contundente. Antes se envolvía todo en un pañuelo de cuadros, pero últimamente yo solo veo tuppers. No sería el día que es si nos comiéramos todo esto en casa. La tradición obliga, si el tiempo acompaña, a pasar una jornada de gastronomía popular al aire libre, cerca del campo, de la naturaleza. Y es que Fuentidueña, perdonen la insistencia, tiene muchos rincones para poder ejercer al pie de la letra esta tradi­ción. Este jueves lardero, el tiempo acompañó y unido a esa sen­sación que empezamos a tener de que esto del covid parece que se acaba, Fuentidueña cumplió. ¡Y menos mal! Porque hay vivir. La zona de la playita, de principio a fin. La era de los coles más de lo mismo. La parte alta del pueblo también y supongo que las zonas no tan visibles también estaban ocupadas.

En resumen, una jornada improvisada, sin prisas, de anécdo­tas y de buena gastronomía en el campo, es

la esencia de este Jueves Lardero que anticipa al Carnaval. Cuando empezó a caer el sol, nos recogimos. La basura también, por si a alguien se le olvidaba y, sin quererlo ni tomarlo, volvimos a casa a seguir con los “quehaceres”.

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