Todo lo que pudimos ser

0 10

Quique del Olmo

Los sueños concebidos como las historias e imágenes que suceden en nuestra mente mientras dormimos. Puede ser de todo tipo: divertidos, graciosos, románticos, inquietantes, aterradores o muy políticos. Para las personas que vivimos tan intensamente la política, también soñamos con ella. Muchos de nosotros soñamos con una España social liberal en la primavera de 2019.
Si algo dejó en el camino el año 2021 es el partido liberal de Ciudadanos, un partido que tiene su origen en Cataluña y que rápido se expandió por el resto de España como el partido de centro que necesitábamos. Un partido que lideraba la intención de voto en 2018, pero una sorprendente moción de censura que salió adelante, frustró todas sus posibilidades por llegar a la Presidencia del Gobierno.
El cambio a las políticas neoliberales del Partido Popular había llegado, y empezaban a ejecutarse y anunciarse las nuevas políticas progresistas del PSOE. Pero, a consecuencia de no llegar a acuerdos para unos nuevos presupuestos, las elecciones se anticiparon. El 28 de abril los españoles a través de su voto determinaron que un nuevo ciclo político estaba ocurriendo y que lo iban a liderar los socialistas como claros ganadores de las elecciones. Ciudadanos era la tercera fuerza política a nivel nacional, con apenas nueve diputados de diferencia con la segunda fuerza (PP). Además, en cinco autonomías eran la segunda fuerza, entre ellas, CC.AA. tan importantes como Madrid, Andalucía y Cataluña.
Desde el primer momento, las especulaciones de posibles pactos se centraban en la suma de las izquierdas. Era evidente que los partidos de izquierdas habían ganado las elecciones, pero otro posible pacto era el del PSOE y Ciudadanos. Un acuerdo de investidura, un gobierno de coalición, socios de gobierno que sumaban un total de 180 diputados y más de once millones de votantes. Era posible encontrar una sintonía desde el social liberalismo que comparten los dos partidos, pero, la parte liberal no quería.
Meses después llegaron las elecciones autonómicas. El PSOE ganaba en diez de las doce autonomías que acudían a las urnas (el PRC ganaba en Cantabria y la coalición NA+ en Navarra), y Ciudadanos resultaba la pieza clave de los futuros pactos en la mayoría de las autonomías. A pesar de los enfrentamientos que se habían producido desde la moción de censura de 2018 entre los líderes del PSOE y Cs, muchos de nosotros creímos en la posibilidad de pactos entre los dos partidos a nivel nacional y en CC.AA. como Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia. Aquellas autonomías que en mayo de 2019 pidieron un cambio de rumbo. Si realmente Ciudadanos era un partido de centro; un partido que venía a regenerar la política, a dar estabilidad, hubiese pactado con el PSOE el cambio, progreso y estabilidad para España y el conjunto de las regiones.
Como si de un amor de verano se tratase. Cuando dos personas comparten cosas en común, viven nuevas experiencias juntos, emanan sentimientos y emociones que nunca antes habían sentido. Un amor de verano en el que piensas que es para siempre. En cambio, es eso, un amor de vacaciones. Y cuando termine el verano, ese amor se marcha para siempre.
El verano de 2019 terminó con la nueva convocatoria de elecciones generales para noviembre, unas elecciones que supusieron, entre otros acontecimientos, el principio del fin de Ciudadanos, y con ello, el sueño de un gobierno social liberal para España. Hasta aquí todo son suposiciones surgidas tras formarse el gobierno de coalición entre PSOE y UP.
No sabremos qué hubiese pasado tras un acuerdo entre Ciudadanos y el PSOE. No sabremos como hubiese sido un gobierno de coalición de socialdemócratas y liberales. No lo sabemos. Quién sabe si la vida nos vuelve a unir y podemos descubrir que hubiese pasado entonces.

Leave A Reply

Your email address will not be published.

× ¿Cómo puedo ayudarte?