29 octubre 2024. Un día para recordar

DANA, fenómeno meteorológico conocido como gota fría. Ha pasado un año y aún se recuerda aquella noche fatídica en la que, por dejadez o desidia de ciertos personajes políticos, ocurrieron bastantes desgracias tanto materiales como humanas. Muchos de ellos ante la mirada de sus familiares. Lo material se repone, las vidas humanas no. Después, sólo queda lo político; todos echando balones fuera hacia el contrario. Sólo acudiendo voluntarios, incluso venidos de fuera de nuestras fronteras y de hay el dicho “Sólo el pueblo salva al pueblo”. Entretanto, los políticos tranquilos en sus escaños mientras la desgracia crecía y el pueblo se ahogaba.
Al hacer un año de esta triste tragedia, que siempre estará en el recuerdo de todos los valencianos, se organizó un funeral de estado, en el que estaban los políticos que no debieran estar. Y no estaban aquellos que sí deberían haber estado: familiares, bomberos, ejército, voluntarios anónimos que codo con codo ayudaron durante esos días horribles. Y sobre todo para los más pequeños, sin poder ir a clase, ni verse con sus amigos.
Alrededor de esta desgracia han surgido infinidad de historias para el recuerdo. Yo personalmente recuerdo el caso de una señora conocida por la familia porque fue vecina cuando vivíamos en la capital. Vivía sola en casa cerca del margen del Barranco del Poyo. El tsunami se llevó toda la casa y ella apareció días más tardes a varios kilómetros.
También me gustaría comentar el relato protagonizado en primera persona por un niño perteneciente a la familia domiciliado en Paiporta -zona cero- que ha quedado traumatizado y ya siempre tiene miedo cuando ve llover. Esperemos que entre todos podamos ayudarle a superar esos miedos vividos.
“Me llamo Iván y tengo 11 años. Pienso en lo que sucedió hace exactamente 1 año; era como un tsunami bajando por el Barranco y fuera de sus márgenes.
Aquel 29 de octubre de 2024 por la mañana era un día normal, llovía un poco, sin embargo, no fui al cole porque mis padres pensaron que iba a llover por la tarde. De repente recibí vídeos de que el barranco de Paiporta se había desbordado. Eran las 6 y algo y bajamos a la calle a ver qué pasaba. Enseguida vimos que el agua subía por la calle, y en pocos minutos nos tuvimos que subir a casa porque el agua superaba la acera. Enseguida la calle se convirtió en un río salvaje, arrastraba personas, contenedores y coches. Hasta la pasarela se derrumbó por la fuerza del agua. Tuvimos que acoger a nuestros vecinos porque el agua inundó sus casas y tuvieron que dormir en casa en el sofá.
A las 20:11horas nos llegó la alerta, cuando ya estaba el daño hecho. Se fue la luz y ya no se veía nada, sólo se escuchaba el agua y los coches que se golpeaban unos contra otros; también los gritos de las personas. Al día siguiente vimos que el pueblo estaba destruido, muy embarrado, como si fuera una guerra y sin poder comunicarse.
Me sentí muy triste los días siguientes porque pensaba que esto no se iba a arreglar. Vino mucha gente de otros pueblos a ayudarnos; venían andando y traían de todo, también comida porque aquí estábamos aislados y no quedó ninguna tienda. Llegó el ejército, bomberos, policías. Ahora poco a poco Paiporta se va reconstruyendo, pero faltan muchas cosas en la actualidad. No hay piscina ni polideportivo ni el auditorio. Tienen que derribar un cole y un puente y queda mucho por reparar. Nosotros seguimos sin ascensor y el garaje no está en condiciones,
En fin, esta es una de las peores tragedias ocurridas en España. No sólo destruyó Paiporta, también más pueblos y veo que me voy a acordar de esta experiencia toda la vida. No sé muy bien porque sucedió, pero espero que no vuelva a pasar porque pase miedo y hemos perdido muchas cosas y eso no tiene arreglo.
Sólo queda por decir que, después de esta tragedia que esperemos no se repita, al Presidente de la comunidad, en vez de contratar ingenieros, arquitectos etc, sólo se le ocurre contratar a un general con cheque en blanco para reconstruir todo. Fue cesado al poco tiempo.
Esperamos que entre todos podamos tranquilizar a este y tantos niños que sufrieron y vivieron esta experiencia para que puedan superar sus traumas. Por el contrario, después de un año de mentiras, el Presidente dimite y le dan de premio un puesto en una comisión que hace años que no se reúne y por supuesto, con una subida importante del sueldo, (y a los jubilados solamente el 2,70%).
Desde aquí, como cualquier valenciano, quisiera dar las gracias a todos los voluntarios y colaboradores, que con su presencia ayudaron mucho a todos sus habitantes para que el pueblo estuviera operativo y limpio lo más pronto posible. Se ha demostrado que “sólo el pueblo salva al pueblo”.