Como en otras localidades, los Reyes Magos se hicieron presentes en la fiesta de la Epifanía en la parroquia de San Andrés Apóstol de Villarejo de Salvanés. Después de la misa de 12:00 h dieron a «besar la patita del Niño», como se dice allí, y obsequiaron a unos cien niños con un regalo y una bolsa de chuches. Conchi Nieto, que ha sido catequista y que todos los años pone su empeño en la organización del evento, cuenta que esta visita se pensó para animar a los niños a participar en la Misa de ese día y significa un momento de gozo. «Disfruto muchísimo -afirma- preparando, envolviendo cada regalo y, luego, viendo las caras cuando lo abren… Fijaos, los Reyes Magos le trajeron al Niño Jesús lo más valioso para ellos».
Precisamente, Conchi tuvo el simpático gesto de regalar oro, incienso y mirra a nuestro obispo, D. Antonio, cuando llegó a la diócesis complutense. Los Reyes magos también enviaron un paje para celebrar la víspera con las familias que atiende Cáritas parroquial. Las voluntarias prepararon roscón y chocolate en el local parroquial. El paje real reunió a los niños y les contó un cuento sobre los Reyes antes de entregarles los regalos.
Como explica el párroco, José Luis Loriente, «llevamos un tiempo dándole vueltas a nuestra atención a las personas que llaman a nuestro despacho. Nuestra misión no puede ser sólo darles alimentos o ropa ni simplemente acogerlos, sino que estamos viendo una necesidad de acompañarlos, integrarles y ayudarles a socializar, especialmente si son emigrantes o están solos. Por ello, antes de Navidad ya realizamos una convivencia entre beneficiarios y voluntarios de Cáritas en Ocaña (Toledo). Allí visitamos el belén de los dominicos, hablamos sobre la historia y la cultura de la zona y después de comer disfrutamos una serie de dinámicas».
Una vez más, los gestos son más importantes que el tamaño de los regalos.

