La devoción a la Virgen del Rosario en Fuentidueña es tan antigua como el origen de la fiesta, instaurada por el Papa Pío V tras librarse la Batalla de Lepanto en el golfo del mismo nombre el 7 de Octubre de 1571.
En la mencionada Batalla participó el fuentidueñero Capitán Carralero que, a su vuelta y como sucedió en otros pueblos de la Comarca que pertenecían a la Encomienda Mayor de Castilla, construyó la Capilla y Camarín de la Virgen del Rosario en la Parroquia San Andrés de Fuentidueña tras recibir el Escudo de Armas e importantes privilegios. Con ello aseguraba para él y para sus descendientes un lugar privilegiado de enterramiento, creando a su vez un espacio de culto para la devoción de la Virgen del Rosario, de la que había sido uno de los protagonistas en la instauración de la fiesta en el orden católico.
La Capilla d ela iglesia de San Andrés de Fuentidueña está construida a partir de la cabecera de la primitiva Parroquia que, al reformarse y construirse el nuevo templo había pasado a ser nave lateral izquierda. Este espacio conserva uno de los artesonados más antiguos de la provincia que fueron cubiertos de yeserías con fresco de La Anunciación y ángeles sujetando rosas en las pechinas. Al frente, un retablo barroco clásico madrileño con una pintura de Dios Padre; en la calle central el hueco donde, comunicado con el Camarín, se situaba la titular, la imagen de Ntra. Sra. del Rosario según marcaba la moda barroca: imagen de vestir con pelo natural y sujetando al Niño Jesús.
El Camarín fue de nueva construcción desde sus cimientos. Este es un espacio cuadrado con dos puertas de acceso a ambos lados del retablo y con una gran ventana al exterior que ilumina la estancia creando el dramatismo y claroscuro tan comunes en la época.
El perímetro lleva un zócalo de la conocida piedra de Colmenar haciendo forma de asiento bajo la ventana y pintado al fresco. Dos grandes pinturas a ambos lados representan los “Desposorios de la Virgen y San José” y la “Presentación de Jesús en el Templo” alternando entre estas grandes pinturas las representaciones de las virtudes cardinales y teologales, cubierto todo el Camarín por un cielo raso donde una gran pintura representa el cielo abierto y la “Coronación de la Virgen”. Rodeando el perímetro hay una balaustrada con ángeles que sujetan rosas y las cuentas de un gran rosario que engloba el conjunto.
La devoción a la Virgen de Rosario en Fuentidueña estuvo siempre regida por la Hermandad creada, según todos los indicios, por los descendientes del Capitán Carralero. Esta Hermandad estaba formada por hombres que, como dato curioso, acudía a los actos con un gran rosario cruzado en su pecho “a modo de banda”.
A lo largo del año eran varios los actos que organizaban los conocidos como “Hermanos del Rosario”
El primero de ellos era el 2 de Febrero, Fiesta de la Candelaria, donde se hacía una procesión con velas y se ofrecía una torta y dos pichones durante la misa conmemorando la Presentación de Jesús en el Tempo o Purificación de la Virgen.
Otro de estos actos era la participación de la Virgen del Rosario en el Encuentro cada Sábado de Gloria. Este acto sigue vigente en la actualidad.
Pero era en octubre cuando se celebraba la Fiesta del Rosario, la fecha más importante de todas. Novena, Misa Mayor, procesión y Misa de Difuntos erna los actos religiosos. Pero además no faltaban otros más profanos entre los que llegaron a celebrarse corridas de toros.
Durante los últimos años de existencia de la Hermandad del Rosario, esta gozó de gran auge impulsado por su Presidente D. Fernando González de Miguel. En las décadas de los 60 y 70 sufrió un declive al que contribuyó el párroco de entonces haciéndola llegar a su disolución. Actualmente son sus camareras Concha y Encarna sus únicas testigos y mantenedoras de esta devoción, también cuidadoras del poco patrimonio que ha llegado hasta nuestros días.
Como colaborador suyo me siento un privilegiado al poder refrescar su recuerdo para no dejar que caiga en el olvido esta tradición nuestra.

