El sacerdote fuentidueñero Pedro Domínguez Muñoz ha fallecido esta madrugada de jueves a los 91 años, dejando tras de sí una vida dedicada al sacerdocio y una estrecha vinculación con Fuentidueña de Tajo, su localidad natal.
Pedro Domínguez forma parte del reducido grupo de sacerdotes fuentidueñeros ordenados en el siglo XX, lo que convierte su trayectoria en una referencia destacada dentro de la historia religiosa reciente de nuestra localidad. Dio su primera misa en el municipio en julio de 1958. Fue ordenado por D. Leopoldo Eijo y Garay, Patriarca de las Indias Occidentales, y D. Juan Ricote Alonso, el que fuera obispo de Teruel fallecido en 1972.

Durante muchos años Pedro ha sido párroco de la iglesia del Santo Cristo de la Victoria de Madrid, donde desarrolló buena parte de su labor pastoral donde tambien ocupó el puesto de Vicario Parroquial. A pesar de ejercer su ministerio fuera del municipio, Pedro Domínguez mantuvo siempre su vínculo con Fuentidueña, localidad en la que cuenta buena parte de su familia paterna y materna y donde era recordado con afecto por varias generaciones de vecinos. Ese vínculo familiar con el pueblo se mantuvo vivo a lo largo de los años. Siempre estuvo presente para oficiar actos religiosos de su propia familia, acompañando a los suyos en momentos importantes.
Su figura forma parte de la historia religiosa local, especialmente por su presencia en celebraciones vinculadas a la devoción a la Virgen de Alarilla. Durante muchos años, Pedro Domínguez ofició la misa de la última novena de la Virgen de Alarilla, antes de la salida de la imagen hacia su ermita y posterior Embarcación.
En 2007 recibió el título de “Ballenero Mayor» en las Fiestas Alarilla, de manos de la entonces alcaldesa Aurora Rodríguez Cabezas.
Con su fallecimiento, Fuentidueña despide a uno de sus vecinos más importantes en el ámbito religioso, un sacerdote que llevó siempre unido su nombre al de su pueblo natal y que permaneció presente en algunas de las celebraciones más queridas por los fuentidueñeros. D.E.P.

