El periódico nacional ha dedicado un amplio reportaje a una de las tradiciones más singulares de Fuentidueña de Tajo, recogiendo su historia y el sentimiento con el que vecinos de varias generaciones viven cada año el descenso de la Virgen por el río.
La Embarcación de la Virgen de Alarilla ha vuelto a traspasar las fronteras de Fuentidueña de Tajo. El periódico nacional La Razón se ha hecho eco de esta tradición coincidiendo con la celebración de su 160 aniversario y ha dedicado un amplio reportaje al descenso de la patrona por las aguas del Tajo, una cita que cada segundo sábado de septiembre reúne a cientos de nadadores y a miles de personas en las orillas del río.
Bajo el título Acompañar a la Virgen por el Tajo, la tradición que marca Fuentidueña desde hace 160 años, el periodista Santiago Cañas Bonci se desplazó hasta Fuentidueña para vivir la Embarcación y conocer de primera mano una celebración que, como refleja el propio artículo, va mucho más allá de su componente religioso.
El reportaje recuerda también el origen de esta tradición. En 1866, durante la huida del general Prim tras su intento de derrocar a Isabel II, se ordenó destruir el puente de Fuentidueña. Ante la imposibilidad de cruzarlo, los vecinos tuvieron que buscar una alternativa para trasladar la imagen de la Virgen de Alarilla y optaron por hacerlo a través del río en una barca. El puente sería reconstruido años después, pero aquella forma de acompañar a la Virgen terminó convirtiéndose en una tradición que ha llegado hasta nuestros días.
Las voces de quienes mantienen viva la tradición
La Razón recoge en su recorrido por la Embarcación los testimonios de varios de sus protagonistas. Entre ellos se encuentra Juan Antonio, que lleva nadando junto a la Virgen desde los 14 años y que este año volvió a hacerlo acompañado por su hijo Marco, de 12. Una imagen que representa precisamente esa transmisión de la tradición entre generaciones.
El periódico también conversa con el alcalde, José Antonio Domínguez; el presidente de la Hermandad de la Virgen de Alarilla, Nacho Mora; y Raimundo Terrés, del Club de Piragüismo de Fuentidueña de Tajo, estrechamente ligado a otro de los elementos más reconocibles de la noche: las antorchas que abren el camino a la Virgen por el río.
La Peña El Tope comenzó a realizar este descenso con antorchas hace 46 años. Actualmente, 22 nadadores se sitúan delante de la embarcación para iluminar y guiar su recorrido por las aguas del Tajo.
El reportaje también pone el foco en cómo la celebración ha sabido adaptarse al paso de los años sin perder su esencia. Las medidas de seguridad, las pulseras identificativas para los participantes, los drones, las zódiacs de rescate o la presencia de los bomberos conviven con elementos que permanecen ligados a la historia de la Embarcación.
Este año fueron alrededor de 500 los nadadores que se registraron para acompañar a la Virgen de Alarilla, en una celebración que volvió a llenar las orillas del Tajo y que, con sus 160 años de historia, continúa despertando el interés más allá de Fuentidueña.
La publicación de La Razón vuelve así a situar en el escaparate nacional una tradición declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial y profundamente ligada a la identidad de Fuentidueña de Tajo: una noche en la que el río, la Virgen y todo un pueblo vuelven a encontrarse como llevan haciendo desde 1866.

