Consejos de la Farmacia de tu pueblo para cuidar tu salud este verano

Cuando llega el verano en Fuentidueña cambian nuestras rutinas: salimos más a la calle, pasamos más tiempo en la plaza, en el campo, en el huerto, en la piscina o dando paseos al caer la tarde. Y aunque el verano se disfruta mucho, también es una época en la que debemos tener algunos cuidados especiales, sobre todo con los niños, las personas mayores y quienes toman medicación.

Desde vuestra farmacia, queremos dejaros cuatro consejos sencillos para vivir con salud y tranquilidad y recordaros que siempre nos tenéis para cualquier duda o pregunta. 

1. El sol cuenta, aunque no estamos en la playa

A veces pensamos que la crema solar solo hace falta cuando vamos a la piscina o de vacaciones, pero no es así. El sol también nos da cuando vamos a comprar, cuando salimos a caminar, cuando estamos en la terraza o cuando vamos al huerto.

La radiación ultravioleta, que es la parte del sol que puede dañar la piel, puede producir quemaduras, manchas, envejecimiento prematuro y lo que es más peligroso cáncer de piel. Por eso es importante usar fotoprotector, que es el nombre técnico de la crema solar. La eficacia del fotoprotector se mide en FPS, o factor de protección solar, que nos indica cuánto protege ese producto frente al sol. En general, en verano recomiendo usar protección alta un SPF50, aplicarla unos minutos antes de salir de casa y repetirla cada pocas horas, especialmente si sudamos o nos bañamos. Fijaros que hay fotoprotectores con SPF30 o menos, esos no protegen suficiente. 

Y recordad: gorra, gafas de sol, sombra y evitar las horas centrales del día también son protección.

2. Los medicamentos también sufren con el calor

Los medicamentos también pueden verse afectados por las temperaturas altas. Algunos pueden perder eficacia si se guardan mal, es decir, pueden hacer menos efecto del esperado.

Es importante no dejar medicamentos en el coche, porque en verano puede alcanzar temperaturas muy altas. Tampoco conviene tenerlos junto a una ventana, cerca de fuentes de calor o en sitios con mucho sol.

Algunos medicamentos necesitan cadena de frío por eso deben conservarse en nevera. Es el caso de algunas insulinas, ciertos colirios, vacunas u otros tratamientos concretos. En estos casos, hay que seguir siempre lo que indica el envase o preguntar en la farmacia.

Un consejo sencillo: guardad los medicamentos en un lugar fresco, seco y fuera del alcance de los niños. Y si tenéis dudas sobre si un medicamento se ha podido estropear por el calor, mejor preguntad antes de usarlo.

3. Picaduras: cuándo son normales y cuándo hay que vigilar

Son muy frecuentes las picaduras de mosquitos, avispas y otros insectos. Lo habitual es que aparezca picor, enrojecimiento o un poco de inflamación en la zona. Eso, aunque molesto, suele ser una reacción local, es decir, limitada al sitio de la picadura.

Para aliviarla, no rascarse para no hacernos una herida e infectarla. Se puede aplicar frío local y, según el caso, algún producto calmante adecuado (en crema o roll on).

Pero hay situaciones en las que hay que tener más cuidado: si la inflamación crece mucho, si aparece fiebre, si la zona duele demasiado o si vemos pus. Y, por supuesto, si tras una picadura aparece dificultad para respirar, mareo, ronchas por todo el cuerpo o hinchazón en labios, lengua o cara, hay que buscar atención médica urgente, porque podría tratarse de una reacción alérgica importante.

4. Golpe de calor: no es solo “tener mucho calor”

En verano, especialmente en días de mucho calor, tenemos que prestar atención al golpe de calor. No es simplemente estar acalorado. Es una situación en la que el cuerpo no consigue regular bien su temperatura y puede ser peligrosa.

Puede aparecer dolor de cabeza, mareo, debilidad, piel muy caliente, confusión, vómitos o incluso pérdida de conocimiento. Las personas mayores, los niños, quienes trabajan al sol y quienes toman ciertos medicamentos tienen más riesgo.

Para prevenirlo, conviene evitar salir en las horas de más calor, beber agua con frecuencia, llevar ropa ligera, buscar sombra y no hacer esfuerzos fuertes en pleno sol.

Si sospechamos un golpe de calor, hay que llevar a la persona a un lugar fresco, quitarle ropa innecesaria, enfriar el cuerpo poco a poco y pedir ayuda sanitaria.

El verano está para disfrutarlo, pero también para cuidarnos. Pequeños gestos pueden evitar muchos problemas.

Y ya sabéis: ante cualquier duda, venid a vuestra farmacia o escribidnos al WhatsApp de la farmacia. Estamos aquí para ayudaros, aconsejaros y acompañaros también en verano.

Elena Llorente