«No dejemos nunca a María para que ella no nos deje a nosotros»: Fuentidueña renueva su devoción a la Virgen de Alarilla

Fuentidueña de Tajo volvió a vivir este sábado una de las jornadas más emotivas de su historia reciente con la celebración del X Aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de Alarilla. Diez años después de aquella histórica ceremonia celebrada el 16 de julio de 2016, el municipio renovó su devoción hacia su patrona con una conmemoración que reunió a cientos de vecinos, autoridades civiles y religiosas, así como a representantes de numerosas hermandades llegadas desde distintos puntos de la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y otras diócesis.

Los actos comenzaron con una procesión extraordinaria por la calle San Andrés, un recorrido poco habitual que permitió acompañar a la imagen hasta la Plaza de la Constitución. La procesión estuvo acompañada musicalmente por la Asociación Musical y Cultural Banda de Música de Fuentidueña de Tajo, que volvió a poner sus sones a una de las citas más importantes para la localidad.

En la Plaza de la Constitución tuvo lugar la solemne eucaristía presidida por el obispo de la diócesis de Alcalá, monseñor Antonio Prieto Lucena, acompañado por el arcipreste de Villarejo de Salvanés, Fernando Martínez, quien fue párroco de Fuentidueña de Tajo durante ocho años  y por el actual párroco de la localidad, don Godofredo Maloba. La celebración litúrgica contó además con la participación del Coro Parroquial y de la Asociación Musical y Cultural Banda de Música de Fuentidueña de Tajo, que pusieron música a la ceremonia.

La conmemoración reunió también a una amplia representación de hermandades y cofradías. Estuvieron presentes las hermandades de Estremera, Villamanrique de Tajo, Santa Cruz de la Zarza, Valdaracete, Belinchón, El Molar, Tielmes, Zarza de Tajo y Santa María la Real de la Almudena, además de la Virgen de la Victoria de Lepanto, madrina de la Coronación Canónica de 2016, y de la representación de Belinchón, localidad que ejerció como padrino en aquella histórica celebración. Una presencia que volvió a poner de manifiesto los estrechos lazos de fraternidad y devoción que la Virgen de Alarilla mantiene con numerosos municipios.

Entre las novedades de este décimo aniversario destacó la recuperación del tradicional arco floral que adornó la carroza de la Virgen, un elemento que formó parte de su imagen durante décadas del siglo XX y que volvió a lucir gracias a la recuperación de una antigua tradición reflejada en fotografías históricas desde los años cincuenta hasta finales de los ochenta.

Un mensaje de fe, unidad y esperanza

Durante su homilía, monseñor Antonio Prieto recordó que la historia de Fuentidueña de Tajo está profundamente ligada a la Virgen de Alarilla. «La historia de Fuentidueña de Tajo se confunde con la historia de la Virgen de Alarilla«, afirmó, recordando la tradición según la cual un pastor encontró la imagen entre unas matas de esparto y destacando que María «ha querido quedarse con nosotros porque quiere protegernos y quiere bendecirnos».

El obispo evocó además uno de los episodios más significativos de la historia local, cuando hace más de 160 años los vecinos trasladaron la imagen cruzando el río Tajo tras la destrucción del puente que comunicaba con su ermita. «María siempre navega por nosotros, nos acompaña siempre en el camino de nuestra vida, especialmente cuando vienen las dificultades«, señaló.

El prelado explicó que el décimo aniversario debía servir no solo para recordar una fecha histórica, sino para renovar el compromiso cristiano de los fieles. «La mejor manera de manifestar nuestro amor a la Virgen es imitar sus virtudes», aseguró, invitando a seguir el ejemplo de María en la obediencia, la humildad, la caridad, la fe y la alegría.

Uno de los momentos más emotivos de la homilía llegó cuando exhortó a los presentes a mantener siempre viva la devoción mariana. «No dejemos nunca a María para que ella no nos deje a nosotros», afirmó.

Asimismo, dejó una reflexión sobre la realidad actual, advirtiendo de que «vivimos en un mundo hiperconectado, pero tenemos muchos contactos y se van disolviendo los grandes vínculos que forman la trama de nuestra sociedad». Frente a ello, invitó a trabajar por «la cultura del encuentro, del diálogo y del cuidarnos unos a otros», construyendo una sociedad basada en la paz, la reconciliación y el bien común.

Renovación del voto de patronazgo

Uno de los momentos más solemnes de la jornada fue la renovación del voto de patronazgo por parte del alcalde de Fuentidueña de Tajo, José Antonio Domínguez, quien, en nombre de todos los vecinos, volvió a poner al municipio bajo la protección de la Virgen de Alarilla.

«Venimos hoy, 18 de julio de 2026, a reconoceros como nuestra patrona, protectora y madre», expresó el regidor durante su intervención. En su discurso recordó que «la historia de esta villa está ligada a vuestra protección» y agradeció «la fortaleza y la esperanza que habéis infundido en todos los fuentidueñeros y fuentidueñeras«.

El alcalde encomendó a la Virgen a las familias, los niños, los jóvenes, los mayores y a quienes tienen responsabilidades públicas, pidiendo que continúen trabajando «por un municipio que avance en prosperidad, solidario y justo». Como símbolo de esa renovación, impuso a la imagen la medalla del Ayuntamiento de Fuentidueña de Tajo, reafirmando así su condición de patrona y alcaldesa perpetua de la villa.

Tras la eucaristía, la imagen emprendió el regreso al templo parroquial acompañada por cientos de fieles. Al cruzar el arco de la Torre del Reloj, fue recibida con una lluvia de pétalos y tuvo parada despues en la Residencia para la despedida de los ancianos tras esta jornada especial. Fuentidueña de Tajo volvió a demostrar que, diez años después de su Coronación Canónica, la Virgen de Alarilla continúa siendo el principal referente espiritual e identitario del municipio. 

Autor

Periodista especializada en redes sociales, tecnología y ciberseguridad. Desde 2010 coordinadora de la web La Fuente de la Dueña, donde informa sobre actualidad local y cultural.