Siete internos del centro penitenciario de Estremera participarán en tres de los principales actos previstos durante la visita del Papa León XIV a Madrid: la Vigilia, la misa de Cibeles y el encuentro que tendrá lugar en el estadio Santiago Bernabéu.
Según ha informado Telemadrid, la iniciativa forma parte del programa de salidas para presos de segundo grado y se enmarca dentro de los planes de reinserción y rehabilitación del centro penitenciario. Durante estas actividades, los internos estarán acompañados en todo momento por funcionarios de prisiones y por el capellán de la cárcel, siguiendo un estricto protocolo de seguridad.
El capellán de la prisión de Estremera y párroco de Valdaracete, Luis Peláez, ha explicado en el programa Buenos Días, Madrid la importancia de esta experiencia para los internos. “Para nosotros es una gran ilusión, estamos muy ilusionados y con una gran alegría”, señaló, destacando que los presos están “contentos” por poder encontrarse con el Papa.
Peláez también subrayó el valor rehabilitador de este tipo de salidas. En este sentido, recordó que la función de la cárcel, además del cumplimiento de la condena, es también la rehabilitación y reorientación de las personas que han cometido delitos. Según explicó, estas experiencias ayudan a los internos a descubrir “otro horizonte” y a volver a habituarse progresivamente a la vida fuera del centro penitenciario.
La selección de los siete internos que participarán en los actos ha contado con la intervención de educadores, psicólogos y personal del propio centro penitenciario.
Además, ocho mujeres internas en la prisión de Estremera han elaborado un cuadro bordado a punto de cruz con el escudo de León XIV, que será entregado como regalo al pontífice. El trabajo ha requerido meses de dedicación y permisos especiales para que las reclusas pudieran utilizar agujas e hilos en sus celdas.
El capellán ha definido este regalo como un símbolo del propio camino de los presos, que “tienen que ir tejiendo poco a poco su vida para poder seguir adelante”. La intención inicial era entregar la obra durante la audiencia del Jubileo de los presos celebrada en diciembre, aunque finalmente no estuvo terminada a tiempo. Ahora, el cuadro será enviado al Papa a través del obispo de Albacete, Ángel Román, antiguo capellán de la cárcel de Estremera.

