Por Mercedes Martín
Señora, recordando que hace diez años fuiste coronada canónicamente, tus hijos te felicitan por ese acontecimiento te aclaman y te rodean con amor.
Hoy como siempre, te rogamos tu protección.
Tú, que ayudaste a Jesús siendo niño a dar sus primeros pasos te pedimos por esos padres que a sus hijos pequeños los encaminen hacia ti.
Por nuestros jóvenes, que asuman su responsabilidad, sean obedientes y estén atentos a sus estudios o trabajo. No te olvides de las personas mayores, necesitan ayuda, comprensión de cuantos les rodean y sobre todo cariño pues está cerca el final de su camino.
Virgen Santísima, no solo tenemos peticiones de ayuda te agradecemos que recorras las calles de este pueblo, bendiciendo nuestras casas y honrándonos con tu presencia.
Dulce Nombre de María, Virgen marinera que te paseas por el río Tajo como dueña y señora de todos nosotros, coronada por los doce luceros más hermosos del firmamento porque Dios te eligió como madre de su divino Hijo.
Te damos gracias por mantener viva nuestra fe, esperar siempre tu consuelo en las horas difíciles que nos tocan vivir y a la hora de nuestra muerte cuando tengamos que dar cuenta de nuestras caídas, cúbrenos con tu manto y ten misericordia de nuestras almas.
Y si oímos decir, aunque por muy lejos sea, Virgen de Alarilla querida,
Dulce Nombre de María, sabemos que son tus hijos de Fuentidueña.

