Como ya comenté en el número anterior de esta revista, el día 28/6 se realizó un homenaje respetuoso al recuerdo de general Vicente Rojo Lluch, el cual fue pasando por varios escalafones militares, se enfrentó a Franco y fue conocido por la defensa y su participación en el frente de Madrid. Ocupó el cargo de Jefe de Estado Mayor, a pesar de estar en bando republicano. Él mismo se definía como un ferviente católico y patriota.
No traicionó la fidelidad que había jurado a la República. Una vez terminada la contienda fatídica se exilió voluntariamente a Francia, Argentina y Bolivia. A su regreso a España fue juzgado por el auxilio a la causa republicana.
El acto fue un relato muy ameno de los hechos, comentados por su nieto y basado en sus vivencias y libros escritos por su abuelo.
Una vez finalizado el acto de recuerdo al general Vicente Rojo, con un autobús fletado por el Ayuntamiento de Lozoyuela se realizaron visitas a la zona desde las que el general controlaba las operaciones; también se realizó una visita a uno de los destacamentos existentes, el de Lozoyuela donde los presos políticos realizaban los trabajos de la línea férrea de Madrid- Burgos, y que siempre ha estado en desuso. Estos destacamentos de presos políticos solo sirvieron para la reducción de penas y para que muchas empresas que hoy incluso cotizan en bolsa se hicieran millonarias pues tenían mano de obra barata (esclavos propiedad del régimen).
A día de hoy existen equipos de personas (arqueólogos, profesores de historia e historiadores) solo con el ánimo de sacar a la luz las barbaridades del sistema franquista y la restauración de dichos centros de trabajo con penados con el propósito de realizar una especie de museo al aire libre que, como reconocimiento y homenaje a esas personas, muchas de ellas juzgadas por la defensa de una democracia que incluso muchos lo pagaron con su vida, para que todos vivieran mejor y acabando con ese caciquismo existente en los pueblos, aunque hoy todavía siguen existiendo para desgracia nuestra.
El ferrocarril directo de Madrid-Burgos fue un proyecto estatal concebido en los años veinte, con la intención de reducir la distancia entre la capital y las provincias del norte. Durante los años de la postguerra estas obras de la línea ferroviaria fue una de las obras escogidas para el empleo de mano de obra penada. En 1939 el Ministerio de Obras Públicas del régimen franquista decidió retomar la terminación de las obras de infraestructura que habían quedado abandonada por el sistema de redención de penas por el trabajo de construcción de túneles, viaductos, estaciones, apeaderos, etc.
Asimismo, los destacamentos penales estaban construidos para albergar a estos obreros de mano de obra penada y fueron levantados por ellos mismos, con los materiales que disponían de la zona (piedras y barro). Cabe recordar que muchas mujeres, junto a sus hijos, se trasladaron hasta estos destacamentos para poder estar cerca de sus maridos que allí estaban cumpliendo condena. Por ello, los destacamentos penales del ferrocarril directo Madrid-Burgos merecen la consideración de Lugar de la Memoria Democrática, pues para dichas construcciones se empleó mano de obra forzada durante la dictadura franquista sufriendo unas vulneraciones a los derechos humanos.
La jornada de homenaje al general Rojo Lluch fue muy agradable y didáctica con un pleno de asistencia total y con un trato exquisito a todos los asistentes por parte de todo el equipo de Comisión Municipal del Excmo. Ayuntamiento de Lozoyuela (PSOE, Podemos y PP). No entiendo esa preocupación por la historia verdadera acaecida en los frentes de Madrid en Municipios de la zona norte y esa desidia por conocer dicha historia en Municipios de la zona sur.
En resumen, la Memoria Histórica es dignidad, es justicia para que no se olviden esas víctimas que con su vida defendían el bienestar del momento y del futuro. Por ello hoy debemos defender y respetar esa memoria, pues un pueblo sin memoria tiene la posibilidad de esta se repita.

