La patata también es un producto de Madrid. Aunque muchos consumidores asocian este cultivo a otras regiones españolas, la Comunidad de Madrid cuenta con una importante tradición productora que sigue viva gracias al trabajo de agricultores e industrias comprometidas con el territorio. Bajo esta premisa nació La Chulapona, la marca impulsada por Frusangar que busca poner en valor la patata cultivada en la región y acercarla al consumidor como un producto de calidad, de proximidad y con identidad propia.
Madrid dispone de unas 303.000 hectáreas de superficie agrícola útil y, aunque la patata ocupa una parte reducida de esa extensión —alrededor de 330 hectáreas—, constituye un cultivo con una larga tradición en la comarca de Las Vegas, una de las principales zonas agrícolas de la región.
Con más de cuarenta años de experiencia en el sector, Frusangar ha apostado por convertir el origen en una de sus principales señas de identidad. Así nació La Chulapona, una marca que garantiza la procedencia madrileña de la patata, su trazabilidad y el vínculo directo con los agricultores que la producen en municipios como Fuentidueña de Tajo y Villamanrique de Tajo.

Una patata con sello madrileño
La variedad protagonista del proyecto es la Soprano, una patata nueva caracterizada por su piel fina, su aspecto homogéneo y su gran versatilidad en la cocina. Sus cualidades permiten obtener excelentes resultados tanto para freír como para cocer, convirtiéndola en una opción apreciada tanto por consumidores como por profesionales de la alimentación.
Según explica el agricultor fuentidueñero Raúl González, las características de los suelos de la comarca favorecen una producción de gran calidad. “Estas tierras nos dan una piel muy buena y unas producciones muy altas”, destacó durante una jornada organizada para mostrar el trabajo que hay detrás de este cultivo.
Del campo a la mesa
Con el objetivo de dar a conocer el recorrido que sigue la patata desde su cultivo hasta su comercialización, Frusangar participó en una jornada organizada por Revista Campo, que reunió a agricultores, representantes institucionales, profesionales de Mercamadrid, miembros de ASEACAM y otros agentes vinculados al sector agroalimentario.
La visita comenzó en las explotaciones agrícolas de la comarca de Las Vegas, donde los asistentes pudieron comprobar sobre el terreno las condiciones de cultivo y conocer de primera mano las labores que realizan los agricultores durante toda la campaña.
La iniciativa también contó con una vertiente divulgativa dirigida a los más jóvenes. Una veintena de niños del campamento de verano de Villamanrique de Tajo participaron en un arranque simbólico de patatas, acercándose al trabajo agrícola y descubriendo el esfuerzo necesario para que los alimentos lleguen a los hogares.
Madrid también cultiva patatas
Uno de los principales mensajes de la jornada fue reivindicar el papel de Madrid como territorio productor. Las fértiles tierras situadas junto al río Tajo han permitido durante generaciones el desarrollo de un cultivo que continúa generando empleo, actividad económica y riqueza en el medio rural.
A pesar de su cercanía con la gran ciudad, la comarca de Las Vegas mantiene una importante actividad agrícola que contribuye al abastecimiento de productos frescos y de proximidad para el mercado madrileño.
La industria, un eslabón fundamental
Tras la visita a las parcelas agrícolas, los participantes se desplazaron a las instalaciones que Frusangar posee en Navalcarnero, donde conocieron el proceso de recepción, lavado, clasificación, selección y envasado de la patata.
La compañía trabaja con sistemas de control y trazabilidad que permiten mantener la calidad obtenida en el campo hasta su llegada a los puntos de venta. Un modelo basado en la colaboración permanente con los agricultores y en la búsqueda de un producto homogéneo sin perder el vínculo con su origen.
Un proyecto que une a todo el sector
Además de mostrar el proceso productivo, el encuentro sirvió para reunir a todos los actores implicados en la cadena alimentaria. Productores, industria, distribución y administración coincidieron en la necesidad de seguir impulsando los productos de proximidad y de dar visibilidad al trabajo que existe detrás de cada alimento.
El director general de Agricultura de la Comunidad de Madrid, Ángel de Oteo, destacó la importancia de reconocer el esfuerzo que realizan los profesionales del campo. “Detrás de una patata hay meses de esfuerzo y una enorme dedicación por parte de los agricultores”, señaló.
Por su parte, el presidente de ASEACAM, Nicolás Poveda, subrayó que mostrar cómo se producen los alimentos es una herramienta fundamental para acercar el sector al consumidor y reforzar la promoción de los productos madrileños.

