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Inocente Ortiz, el periodista natural de Estremera que ocupó diferentes cargos estatales

Hijo de un farmacéutico liberal y acomodado de Estremera, a los dieciséis años se alistó en la Milicia para luchar contra los carlistas. En 1843, al caer el regente Espartero, se trasladó a , estudió el bachillerato y varios de la licenciatura en Leyes.

Militando en el Partido Progresista, tomó parte en la jornada insurreccional del 26 de marzo de 1848. Tras defender las barricadas de la plaza de la Cebada, huyó de la ciudad para evitar ser detenido, refugiándose con su familia en Estremera y abandonando sus estudios universitarios.

De regreso a la capital, ó en las durante la revolución de julio de 1854 que permitió la vuelta de Espartero al poder. En el Bienio Progresista perteneció a la restablecida Milicia nacional de Madrid y siendo capitán del segundo batallón de línea luchó en las barricadas contra el golpe de Estado del general O'Donnell, que se saldó con el cierre de las Cortes Constituyentes en julio de 1856. Al publicar el Gobierno Narváez-Nocedal la Ley de Imprenta de 1857, fue designado editor responsable de La Iberia (cargo para el que se exigía el pago de 2000 reales de contribución directa), renunciando a la sustanciosa retribución que se le ofreció por los muchos peligros que dicho cargo conllevaba, siendo, de hecho, condenado en repetidas ocasiones a pagar multas y sufrir presidio. En septiembre de 1863 firmó el importante manifiesto A la Nación, en el que el Partido Progresista anunció su retraimiento electoral.

Tras fracasar el pronunciamiento de Prim en de Salvanés en enero de 1866, se vio obligado, por su implicación en él, a seguir al general progresista en su exilio a Portugal y París. Desde la emigración mantuvo correspondencia con los activistas clandestinos del partido y se trasladó secretamente a Madrid para ultimar los preparativos del pronunciamiento del Cuartel de San Gil de 22 de junio, luchando en las barricadas de ese día contra las tropas del Ejército.

El 30 de septiembre de 1868 regresó a , siendo elegido por sufragio universal miembro de la Junta Suprema Revolucionaria de Madrid, ocupando en ella el cargo de primer secretario desde el 5 al 19 de octubre, en que se disolvió. Con el ministro Laureano Figuerola fue nombrado tesorero central en la Dirección General del Tesoro del Ministerio de Hacienda, con un sueldo anual de 4000 escudos, cargo que ocupó entre noviembre de 1868 y junio de 1872, en que fue cesado por Servando Ruiz Gómez. Desde 1868 perteneció al consejo de administración del Ferrocarril de Cuenca a Henarejos, luego de Aranjuez a Cuenca, del que era presidente en 1873. En enero de 1869 fue elegido diputado de las Cortes Constituyentes por la circunscripción de , siendo para entonces miembro de varias asociaciones políticas de Madrid.

En 1871 le fue concedida la Gran Cruz de Isabel la Católica. Tras el golpe de Pavía y la del Gobierno republicano unitario del general Serrano, fue nombrado por el ministro García Ruiz concejal del Ayuntamiento de Madrid y, por el ministro Echegaray, contador general de la Deuda Pública en enero de 1874. Con la Restauración, fue cesado en el cargo del Ministerio de Hacienda por el presidente Cánovas del Castillo y el ministro Salaverría en enero de 1875.

Su hermano Raimundo fue notario de Madrid, contando entre su clientela con afamados progresistas. Su hijo Eduardo, nacido en Madrid en 1847, que había sido colaborador de La Nueva Iberia cuando era estudiante de Derecho en 1868, ocupó el escaño alcalaíno, también por las filas liberales, en las Cortes de 1886-1888, siendo posteriormente gobernador de varias provincias.

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