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Angel Morales, nuestra leyenda futbolística cumplió 100 años

Articulo publicado en la impresa de la .

Pedro A. Mora

Sus padres, la Tía Luisa y el Tío Ambrosio, el lucero (electricista) del pueblo; sus cuatro herman@s Victoria, Juana, Ramona y Baltasar. Su casa estaba en el Nº 6 de la Travesía de la Plazuela de . En el patio guardaban los utensilios eléctricos, los aperos agrícolas y los equipamientos deportivos.

Ángel era un chico extrovertido, afectuoso, dinámico, divertido. Le gustaba el baile, la caza, el campo aunque era “gorrión de lugar”. Desde muy joven tenía una pasión especial por el balompié que practicaba con los mozos. Junto a los amigos seguía las retrasmisiones de los partidos en la barbería, se reunían a escuchar Radio Gaceta de los Deportes de RNE Eran los años 40 y ya se jugaban esporádicamente algunos partidos entre pueblos creando la afición bajo la batuta de Morales que guardaba el balón, aquel de cuero, de la lengüeta y el cordón con el que te dejabas media frente si rematabas de cabeza. La cita era en las eras todos los días. Al principio instruía a los niños jugando partidillos, después se iban incorporando los jóvenes. Al dejar las faenas laborales se jugaba desde el atardecer hasta entrada la noche. Los niños seguían en las calles y plazas con pelotas de tela siguiendo las lecciones de Ángel. Los domingos se jugaba hasta la hora de recoger a las novias para llevarlas al baile de la Tía Laura.

Morales amplio su afición presenciando partidos en el Chamartín y el Metropolitano. Después intentaba imitar las jugadas.

Ángel tenía una buena forma física y visión de juego destacando ya en los primeros partidos. Aquel equipo que capitaneaba no solo transmitió la afición al fútbol a los jóvenes y niños, cada partido que jugaban arrastraba a todo el pueblo.

Comentaba Paco el Maestro que “Morales era un fenómeno, jugaba de mediocentro organizador, rápido, hábil en el regate, de tiro fácil a gol. Recuerdo un partido que ganamos a Tarancón un año que no se dieron un domingo de la Fiesta. O aquel otro partido contra la Zarza-Sta. Cruz a los que goleamos”

Pero fue en la mili, que hizo en Vicálvaro donde Ángel perfeccionó sus facultades físicas y sus capacidades de juego. Pronto demostró sus habilidades y se metió de lleno en la práctica del fútbol. Destacaba en los partidos del cuartel. Quiso ficharle el Vicálvaro, equipo entonces en la liga madrileña de Educación y Descanso. Con él entreno y jugó algún partido amistoso.

En aquellos tiempos de forma asidua pasaba por el pueblo el autobús del Valencia CF y tenía por costumbre parar a repostar en la gasolinera, al tiempo saboreaban los guisos de la Tía Andrea del Bar Zamora. Allí tenían cita los aficionados locales para ver de cerca a los jugadores de la plantilla “Che”. Allí se juntaban los aficionados jóvenes y niños. En alguna ocasión die­ron unos toques con ellos.

Morales además de destacar como jugador era entrenador y organi­zador de los partidos Barrio contra Barrio locales y los partidos que se juga­ban entre pueblos. Estos los acordaba a través de su buena relación con los pueblos de y su trabajo en la industria del cáñamo de Pepe Martín.

A sus 98 años le recuerda bien Paco el Guitarra de Villamanrique, uno de los que jugaba con Fuentidueña cuando el partido era con otros pueblos. “Morales era muy bueno, destacaba su fútbol total semejante al de Distéfano. Defendía, organizaba, atacaba y marcaba muchos goles. Era un gusto jugar con él, tanto si era a favor como en contra. Con él se ganaban la mayoría de los partidos, claro está había un gran equipo”

Comenta M. Jaraba defensa central “él me metió el en el equipo siendo yo un crío. Recuerdo la que se lio en Chinchón en el partido que nos clasificaba para participar en los Juegos de Educación y Descanso en Madrid. Ganábamos por 2-1 y ya habíamos ganado en casa por 2-0. Tuvimos que salir por pies en el camión de la fábrica de harinas. Protestaban los de Colmenar (…a los que habíamos eliminado) de alineación indebida y nos querían pegar. Fuentidueña asistió a los Juegos quedando Subcampeones. Ante Murcia perdimos en la final 1-0 pero Fuentidueña sentó cátedra. El por­tero Maxi afirmó “Morales destacó siendo uno de los mejores del campeonato y que varios equipos quisieron ficharle”.

Ángel Morales dejó entre aquellos que le conocieron, sus habilidades su recuerdo. Félix, un buen jugador local recuerda a Morales como uno de los mejores jugadores. Después del tiempo pasado, Justo Terrés, nuestro querido Presidente del CD Tajo, cuando un partido no iba bien nos decía “Os falta la clase, la leche de Morales”. Su coraje y forma de juego ha quedado reflejada en la memoria colectiva de los aficionados y en el libro “Cincuenta años de historia” que editó el CD Tajo Fuentidueña en 2020 con motivo de los 50 años del Club.

Con el tiempo le ofrecieron trabajar en la de Capacitación Agraria de Quinto de Ebro y allí se marchó. Siguió jugando al , incluso ya de veterano, teniendo oportunidad de desarrollar sus dotes futbolísticos en algún partido de celebración festiva, deslumbrando con sus cualidades a las autoridades locales y provinciales zaragozanas, dejando muestra de sus dotes y ese halo que llevan innato las figuras.

En tierras aragonesas se quedó prendido de María del y juntos formaron una familia numerosa. Junto a Ángel, Toni, Jesús, Javier, Virginia y a sus nietos y biznietos han celebrado ese centenario de alegría para todos.

La RAE define como , entre otros, una persona que se recuer­da con admiración a pesar del tiempo y Ángel tiene los méritos, como leyenda del fútbol de aquí. Por ello merece este recuerdo-homenaje de sus paisanos, de su pueblo Fuentidueña.

Cumplió 100 años el día 12 de enero.

Felicidades Ángel Morales.

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